¿QUIÉN DESAPARECIÓ Y LUEGO ASESINÓ A JOSÉ EDUARDO LIZARAZO?

Publicado: 04/27/2011 en Crónica

Por Óscar Bustos B.
Periodista Canal Capital

José Eduardo Lizarazo Vargas, un joven bogotano de 18 años, fue bachiller en la promoción 2008 del Colegio Popular Bolivariano, en el barrio El Lucero en Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. Era además un reconocido grafitero y futbolista en las canchas de microfútbol de su barrio. Como el joven estaba desempleado, su padre lo recomendó como supervisor en el arreglo de tres puentes en la localidad de Sumapaz, una obra que adelantaba la empresa de ingenieros Patria S.A. y que iba a entregar al IDU. Ocho días después de estar laborando, José Eduardo desapareció como por arte de magia. Fue el 28 de mayo de 2009, cuando se trasladaba entre las veredas Concepción y Nueva Granada, en área cercana al Batallón de Alta Montaña.

José Antonio Lizarazo, el padre del joven, se apresuró a instaurar la denuncia ante las autoridades y en el término de los siguientes ocho días viajó tres veces a Sumapaz, a preguntar por su hijo entre los campesinos y a pegar avisos con su foto en las tiendas y los postes de la localidad. Algunos testigos le dijeron que el día que el joven desapareció, lo vieron hablando con miembros del Ejército. Además, los datos que le dio la Personera local lo descorazonaron: Sumapaz, antiguo corredor de la guerrilla, tiene 3 mil habitantes y 10 mil soldados, es decir, más de tres militares por cada habitante. Según la personera delegada para los derechos humanos, Claudia Mónica Naranjo, la comunidad denunció que en el último año 200 jóvenes sumapaceños han sido víctimas de lesiones personales indiscriminadas por parte de los militares. La Fuerza Pública ha impuesto allí el toque de queda: nadie puede salir de su casa después de las seis de la tarde.

17 días después de la desaparición de José Eduardo, los campesinos de la vereda Concepción descubrieron un macabro paquete: una pierna humana, cubierta por un trozo de blue jean, que los perros habían sacado a la carretera veredal. Pronto se hizo presente el CTI que encontró otros restos humanos esparcidos en un área de 150 metros cuadrados. La cabeza estaba separada del cuerpo, pero no encontraron manos ni pies del occiso. Un mes después el Instituto de Medicina Legal, mediante cotejo odontoscópico, determinó la identidad de los restos óseos: corresponden a José Eduardo Lizarazo Vargas. Determinó también la causa de la muerte: trauma craneano. El informe agrega que varias piezas dentales le fueron extraídas violentamente.

La alcaldesa local de Sumapaz, la abogada Reinere de los Ángeles Jaramillo, ofreció su propia versión de los hechos: “Los rumores de los campesinos dicen que el crimen fue cometido por el Ejército.  Los campesinos dicen de manera escueta que cuando la guerrilla ha matado gente, asume su responsabilidad y suele primero amenazarla y pedirle que se retire de la localidad, y sacan comunicados, panfletos, donde dicen que lo hicieron por x o y razón. En este caso no se tiene información sobre qué pudo haber ocurrido”.

La personera delegada para los derechos humanos precisó que Sumapaz atraviesa una verdadera calamidad, pues es la localidad bogotana que presenta más denuncias por la vulneración de los derechos humanos de sus habitantes por parte de la Fuerza Pública.

La familia Lizarazo está sumida en el dolor y se niega a aceptar que esos despojos que les presentan sean los de su hijo amado. Ahora reclaman que se aplique una prueba genética, un examen ADN que garantice cien por ciento la identidad de los restos óseos. Doris Lizarazo, abogada, tiene su propia tesis sobre el crimen de su primo: “Tal vez el joven iba a ser una nueva víctima de un “falso positivo”, pero la presencia de su padre en la zona al día siguiente de su desaparición alertó a los asesinos, que procedieron a desaparecer manos, pies y dientes, es decir, destruyeron los elementos que aseguraran la pronta identificación del cuerpo”.

El fiscal 003 de la Unidad Primera de Vida, Martín Alirio Cortés, asumió la investigación y está citando a rendir declaraciones a las personas que vieron con vida al joven el día de su desaparición, entre las cuales se encuentran los albañiles que él supervisaba en la obra de arreglo de los puentes. Uno de ellos deberá, además, explicar su presunta vinculación con el Ejército. Se trata Alexander Zapata, quien tres días después de la desaparición del joven Lizarazo reveló al padre que su hijo estaba detenido en el Batallón de Alta Montaña, información de la cual después se retractó y que resultó falsa. Zapata también tenía en su poder una supuesta “información de inteligencia” del Ejército que daba cuenta de que el joven desaparecido había estado detenido una vez en un CAI en Bogotá por haber vestido una prenda militar. Zapata también falsificó documentación, haciéndose pasar como teniente del Ejército para investigar a la madre y a la novia del joven.

El Fiscal Cortés anunció que pasará el caso a la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, por la presunta implicación que puedan tener en el crimen los militares del Batallón de Alta Montaña en Sumapaz.

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comentarios
  1. Ricardo dice:

    Que triste que en nuestro país las personas mueren victimas de uno u otro bando,o peor aun de la delincuencia común y no pasa nada, aceptemoslo, estamos en un país sin ley, sin instituciones de justicia y a la deriva, eso sí cada cuatro años muy puntuales nos visitan unos personajes corruptos, de corazón negro, mas malos, ladrones y delincuentes que los que comenten estos crímenes a prometernos dulces.

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